Las mejores competencias para ser un exitoso organizador de eventos

En los tiempos actuales, donde los cambios son constantes y dinámicos, el desempeño de múltiples tareas simultáneamente genera la necesidad de tener varias capacidades.

No es fácil reunirlas todas, pero si podemos determinar cuáles consideramos que son imprescindibles para un exitoso OPC: 


1. Habilidades directivas y organizativas


Podemos decir que un organizador de eventos es como un director de orquesta o un director técnico de un equipo de fútbol. Debe tener gran capacidad de planificar, programar y organizar su equipo de trabajo y todas las tareas que le correspondan al mismo. Además, debe estar atento a la realización de diversas tareas simultáneas: desde el bosquejo del evento o la logística, la contratación de un servicio de acreditación online o la secretaría de acreditación, y la decoración o la gastronomía.


También debe dirigir a varios equipos de personas que tienen funciones muy diferentes entre ellas: staff, anfitriones, colaboradores, proveedores tecnológicos, ponentes, etc. Es muy importante que un organizador de eventos tenga habilidades de dirección para poder transmitir la información precisa a la persona precisa y en el tiempo preciso. Coordinar a todo el personal de manera eficaz tendrá como resultado un acontecimiento fluido y fiel a su programación.


2. Buen comunicador y negociador


Un organizador de eventos es un experto de las relaciones públicas, sus capacidades comunicativas son la base sobre la que se sustenta su trabajo, donde el saber escuchar es una de las principales aptitudes que debe tener junto a la de la negociación. Y es que el OPC deberá adaptarse a los fondos disponibles y llegar a los mejores acuerdos en cuanto a tarifas y costos. De esa forma, podrá obtener el máximo beneficio de su presupuesto base.


3. Creatividad


Una habilidad que habla por si sola de estos profesionales es su originalidad y creatividad, basados en un simple concepto: los mejores eventos son aquellos que los asistentes recuerdan por mucho tiempo... 


Y para conseguir que lo sean, la creatividad e innovación son vitales. El OPC debe lograr sorprender a los asistentes del evento, generando sentimiento de satisfacción que, al final, consigue que el evento se quede en la memoria como una experiencia inolvidable, y posiciona al organizador, como un referente al cuál contratar (las oportunidades de negocios están en los mismos eventos muchas veces).


La originalidad con la que trabaja un organizador de eventos se nota en la decoración, la localización, un servicio tecnológico innovador (por ejemplo: control de acceso con smartphones) o catering del acto. Un planificador de evento profesional siempre debe encontrar la manera de que el evento sea recordado por todos los asistentes.


4. Flexibilidad y versatilidad


Esta habilidad está muy relacionada con el punto anterior. Si el OPC cuenta con estas 2 habilidades, puede trabajar adaptándose a las situaciones y recursos disponibles y puede (y sabe!) sobreponerse a los imprevistos o contratiempos de manera eficaz y sin generar ningún conflicto a sus clientes.


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